En 1921, Lucrecia, matriarca de la familia Quintero Vega, junto a Ignacio, sembró mucho más que café: sembró un legado. Fueron pioneros en el cultivo de la variedad Geisha en la región y transmitieron, generación tras generación, el amor por la tierra y el valor del trabajo bien hecho.
Desde Santana, la capital panelera de Colombia, este café conserva la memoria de quienes lo cultivaron con paciencia, orgullo y raÃces profundas.
Hoy, Paola Quintero continúa esta historia, conectando el origen rural con una mirada contemporánea y trabajando de la mano con mujeres cafeteras que mantienen vivo el conocimiento y la tradición del café colombiano.



